En memoria del Acacio Belandria, un sembrador incansable.

En memoria del Acacio Belandria, un sembrador incansable.

El Acacio que conocí siempre estuvo organizado y en organizaciones, entendía al igual que Monseñor Romero: ”No basta venir a Misa el domingo, no basta llamarse católico, no basta llevar al niño a bautizarlo, aunque sea en una gran fiesta de sociedad. No bastan las apariencias. Dios no se paga de las apariencias. Dios quiere el vestido de la justicia. Dios quiere a sus cristianos revestidos de amor”.