Por: César Seco.
Cantad canto mío
la ruina de quien vendió su alma por un sueldo
Quien se acostumbró al puesto, al cargo
hasta que el rostro se le desapareció
en el cubo de la basura
Id canto mío
a plantarle cara para que no mienta
hazlo ya canto mío
pues no tiene amparo
quien ha renunciado a su alma
por un nombramiento
Este es el día canto mío
en el que él acaba de llegar de un acto
donde se le impuso en la solapa
el botón triste de sus 30 años de servicio.
Este es el día en que se le dijo, canto mío,
que vaya pensando en la jubilación
Haced de una buena vez canto mío
que podamos reconocerlo en ese
que se desplaza ágil como un memorandum
pero no llega canto mío, no llega,
actua preciso como una circular pero no cumple,
no ocuparse de lo suyo es su oficio, canto mío
solemne cuando ha metido su dedo
Vuelto nada en el tintero
cuando se trata de ser leal
La burocracia no concibe
y lleva injertado en el rostro
un inoperante grito que nadie escucha
Canto mío,
la vida de un burócrata
es siempre en blanco y negro,
es un desajuste en el botón de mando
De los superiores a los más inferiores
y de estos a los infinitos
Canto mío míralo
Es tan sólo un número de planilla, un código
No canto mío
Vida no puede ser esto donde todo es simulacro
y quien mejor lo hace está al mando
Míralo canto mío
Su rostro es de papel
de sello, de firma,
es tan solo un horario,
un trámite
Canto mío cantad
el más metafísico de los aplazamientos
y la más necia cordura del ocio
El burócrata es un muerto vivo, canto mío,
y lo es porque no ha sido justo ni siquiera con él,
porque una vez en el ascensor o el W:C
permitió que el engranaje supliera su identidad
por un lugar en el organigrama
Reconoce pues canto mío
a quien se excede en el saludo cuando vas subiendo las escaleras
a ese que pone grosería en sus ademanes porque no te conoce
a ese que te respeta porque te envidia y le conviene,
a ese resbaladizo que llaman anguila
y que luego será tu cómplice o delator,
a ese el oscuro cual un pozo en el piso,
ese que todo planifica y cuantifica tus errores,
o bien ese, canto mío, que se te arrima
y no lo puedes evitar porque es humano
Reconoce canto mío a ese que estas viendo
opaco de mejillas y de insomnio,
ese, el compañero de trabajo,
al que su mujer espera con el sobre,
reconócelo canto mío
Su rostro es un cubo de basura
Cantad canto mío la canción del burócrata
terminó siendo el informe, el proyecto
que en sus manos tuvo.
Haz que deje de serlo y recupere su alma,
si es que ha dejado de creer
que se vive por un sueldo
La voluntad que nunca se tuvo, es eso
Cantad canto mío
La muerte del burócrata.

