Un discurso de Tommy Douglas de 1962, que por desgracia no ha perdido ni un ápice de su actualidad. Tiene varias referencias a la política canadiense, pero eso tampoco le quita ni un poco de verdad universal.
Un discurso de Tommy Douglas de 1962, que por desgracia no ha perdido ni un ápice de su actualidad. Tiene varias referencias a la política canadiense, pero eso tampoco le quita ni un poco de verdad universal.